Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento - Jueves Santo
Semana Santa de Baena (Córdoba)
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viernes, 18 de diciembre de 2009

RECORRIDO VIRTUAL POR EL SANTO SEPULCRO

Es una visita virtual al Santo Sepulcro. Coloquen en pantalla completa para poder ver las pinturas en los techos, parar el movimiento o seguir tan rápido quieran.


http://www.360tr.com/kudus/kiyamet_eng/index.html

miércoles, 27 de agosto de 2008

Preciosa Joya: Nodo 1961

Un NODO del año 1961, donde se ve por ejemplo a Jesús del Prendimiento echando la bendición en la puerta de Santa María la Mayor.

El original se encuentra en el archivo histórico de la Filmoteca Nacional.

lunes, 11 de febrero de 2008

Articulos de interes sobre la Semana Santa de Baena

En el apartado RINCON COFRADE se encuentran disponibles diferentes artículos relacionados con nuestra Semana Santa; entre otros podemos encontrar un artículo sobre la "Historia del Judío" de Francisco Expósito Extremera, varios artículos publicados por la Agrupación de Cofradías, así como otro artículo bastante interesante de Julio R. Fernández García titulado "Apuntes, Sugerencias y Preguntas", donde nos recoge aspectos puntuales de nuestra Semana Santa así como de otras localidades de la provincia de Córdoba.

viernes, 8 de febrero de 2008

La mirada de un sacerdote malagueño

La mirada de un sacerdote malagueño

“La Imagen Procesional es Arte, Devoción y Oración”

Mis buenos amigos: hoy me siento más hermano que nunca entre vosotros. Una mirada profunda ante el Cristo de la Humildad me ha hecho meditar, contemplar y rezar.

El Arzobispo de Sevilla impartió una conferencia en la que manifestaba, asegurando, que quien contempla una Imagen termina orando y sintiendo algo profundo en su vida.

Ese Cristo de cara divina, esos ojos abiertos mirándote, esa corona que clava su cabeza, esas potencias que demuestran que es el Dios del Cielo, a pesar de su tremendo sufrimiento, esas manos que quieren bendecir ese Cuerpo ensangrentado, te están diciendo que hay algo grande en la vida y que todos tenemos que aceptar: que existe un amor, sin límites.

Humildad en el ejemplo de Cristo: siendo Dios se despojó de su rango; tomó la condición de esclavo; no vino a ser servido sino a servir, lavó los pies de sus discípulos; pudo decir “aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”.

Nuestra humildad debe ser: servicio de alabanza y culto al Señor; servicio de obediencia hasta en los pequeños detalles; servicio de amor, que llene por completo la vida entera; hacernos pequeños sin buscar grandezas humanas; la humildad se opone al orgullo y a la vanidad; no tiene pretensiones en contra de nadie; ve y admira al hermano en sus cualidades.

Frases del Evangelio que nos enseñan a vivir humildes:

  • Hay que hacerse pequeños como niños
  • El que quiera ser mayor, hágase el servidor de todos
  • No hagáis nada con espíritu altanero
  • Obrad siempre con humildad de corazón
  • Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes

Las Procesiones mueven a todas las personas de buen corazón. La religiosidad del pueblo vive las Procesiones con gozo y alegría. Es necesario ver, palpar, cantar, rezar. Con el Señor de la Humildad nos transforma y nos hace humildes a todos. Quien mira con amor a Jesús observa todas las cosas con una luz espiritual nueva, y refleja en su rostro lo que siente por dentro. La devoción cristiana de adultos, jóvenes y niños hace que miles de personas pasen horas y horas acompañando a su Imagen preferida. A los niños el Señor los quería, abrazaba y bendecía. Ellos lo siguieron en sus correrías por las calles de Israel. Hoy, agradecidos, los niños de hoy le aman, le siguen, lo miran y siguen aprendiendo de Él. La humildad se opone a la soberbia, al orgullo, a la vanidad. El niño humilde reconoce los valores de sus compañeros; no tiene pretensiones en contra de nadie.

Demuestras que no eres humilde:

  • cuando siempre quieres tener la razón
  • cuando no sabes escuchar y quieres imponerte
  • cuando te “hinchas” porque algo te ha salido bien
  • cuando temes quedar mal y quedar en ridículo
  • cuando hablas mucho de ti mismo, sin pensar en los demás
  • cuando te cuesta manifestar tus defectos, aún al Confesor
  • cuando no quieres perdonar ni pedir perdón
  • cuando exageras o mientes por hacerte interesante
  • cuando eres vanidoso y deseas que te aplaudan
  • cuando no sabes aceptarte a ti mismo, como Dios te ha hecho
  • cuando te desanimas

    JESUS DE LA HUMILDAD TE ENSEÑA A VIVIR SANTO

    Estoy seguro que vosotros que me escucháis, y que queréis ser como Jesús, seréis los mejores del mundo.

Mi amistad y mi aprecio para todos

jueves, 11 de octubre de 2007

El origen y el futuro de la Ermita de Santa Marina

La Ermita de Santa Marina aparece documentada en el Siglo XVII, junto a un antiguo hospital del mismo nombre organizado como establecimiento benéfico. Este centro asistencial, también conocido con el nombre de “Jesús, María y José”, se caracterizaba por la falta de recursos con los que subsistir, estando a expensas de las donaciones y limosnas recibidas, en su mayoría de enfermos que eran asistidos, en ocasiones de largas enfermedades.

La fecha exacta de la construcción de la Ermita se desconoce, si bien ya en el siglo XVI la Cofradía de la Vera Cruz se encargaba de su conservación y mantenimiento, celebrando en dicho Templo sus diversos Actos de Culto. Así tenemos como en sus cuentas de 1595, se reflejan unos gastos extraordinarios con el objeto de llevar a cabo una urgente reconstrucción por su estado de ruina.

El uso compartido de la Ermita entre la Cofradía de la Vera Cruz y el Hospital lo deja bien claro el Testamento de su Administrador, el presbítero José de Alarcón, en 1694, en el que refiriéndose a los cuadros y ornamentos del Hospital refleja que “todos estos bienes que aquí e declarado son yndependientes de los que tiene la cofradía de la santa uera Cruz porque los que le pertenezen consta de su ynuentario”.

La revitalización del Hospital de Santa Marina se produjo a principios del Siglo XVIII.

D. Francisco Dionisio y D. Blas Luis de Marichica y Colodrero, hermanos y presbíteros baenenses, intentaron en 1705 fundar un Convento, habiendo sugerido varios vecinos hacerlo bien de monjas Carmelitas descalzas, por algunas baenenses que profesaban dicha devoción, bien de la Compañía de Jesús, arropado por la necesidad de una extensión del saber y enseñanza, o bien de Jesús Nazareno, en el que se cuidarían las enfermedades de los vecinos de la Villa y transeúntes, optando por este último tras consejo del Obispo y dos personas doctas y prestigiosas en aquel momento, un Dominico y un Inquisidor.

Ambos hermanos propusieron para su establecimiento el sitio y Ermita de Santa Marina. El Obispo apoyó tal proyecto desde el principio “… habiendose discurrido por sitio mas sano y acomodado para la fabrica y fundacion de dicho hospital el sitio y ermita de Santa Marina que esta en el Almedina de esta dicha villa, …., fue servido su Eminencia concederme la dicha ermita y sitio con todos sus bienes muebles y pertenencias …”.

El Duque de Sessa además concedió un pedazo público de suelo contiguo a dicha Ermita, denominado popularmente el “Mirador”, “... cuyo sitio respecto de ser bienes publicos concedio asi mismo el consejo justicia y regimiento de esta villa por lo que asi tocaba…”.

La carta del Duque como Señor y dueño de la Villa, firmada en Madrid el 26 de junio de 1705, dejaba resuelto que el Hospital tuviera una puerta de acceso para la Ermita “tomando para ellas y sus oficinas precisas y convenientes todo el sitio que arbitrasen por necesario los maestros albañires que corrieren con la fabrica y para que puedan ejecutar con inmediación a la referida ermita y dejar las puertas y disposición necesarias para que pueda servir para oír misa los pobres y enfermos y recibir en ella con la mayor comodidad el pacto espiritual y administración de sacramentos que nezesitasen …”.

Por su parte, el Obispo de Córdoba, el Cardenal Salazar, ratificó dicha concesión mediante oficio el 12 de septiembre, “… le hemos concedido la ermita y sitio de Santa Marina de dicha villa en que hasta ahora sea practicado alguna suerte de hospitalidad con todos sus muebles y pertenencias …”.

Finalmente, la licencia del Cabildo de la Villa llegó el 24 de septiembre, tras oficio de petición del Sr. Francisco de Marichica al mismo por el que comunicaba “… para cuyo efecto el Eminentisimo Señor Cardenal Salazar, obispo de Córdoba mi señor, me ha concedido su licencia y tambien la dicha iglesia y ermita, con todos los bienes muebles pertenecientes al principio del hospital que en ella habia…”.

Comenzaron las obras en el año 1705, y el 14 de marzo de 1711 se procedió, tras varias gestiones, a adquirir unas casas semihundidas y contiguas al Mirador, propiedad del Regidor D. Gonzalo de Gamboa, reacio al principio y de lo que fue convencido tras varias y complejas gestiones. Era Administrador del Hospital Lucas Trujillo.

El 21 de marzo se procedió a firmar la escritura de construcción por la que quedaban casi finalizadas las obras, mientras que el acta de fundación del Hospital quedaba rubricada al mes siguiente, el 18 de abril.

La autenticidad de dicha acta fundacional lo corroboraron las autoridades religiosas pertinentes: el Obispo, los fundadores, el Administrador del Hospital y el Notario.

Lo más destacable en dicha acta es que se reafirma el uso común de la Ermita por el Hospital y la Cofradía “Item que los bienes y alhajas que hay en la ermita de Santa Marina propias del dicho hospital se separen de las que pertenecen a la Cofradía de la Vera Cruz sita en ella ….”.

Por otra parte, se da licencia para abrir dos puertas para la Ermita, la principal y otra secundaria, reconociendo su uso público por los vecinos y, por tanto, perteneciente a la Diócesis cordobesa como centro eclesial “Item se ha de conceder licencia para poner sagrario en la dicha iglesia de Santa Marina por ser iglesia publica con dos puertas distintas que salen a dos calles, en la cual han de asistir y hacer sus ejercicios los hermanos de dicho Hospital”.

La adquisición de la Imagen de Jesús Nazareno que aún se conserva por la Cofradía se llevó a cabo para el Hospital y a la conclusión de la hechura del oratorio, sobre 1710, como bien consta en el oficio enviado al Obispo D. Juan de Bonilla en 1711, siendo bendecida poco después “… y hecho en ella oratorio y puesto en el una imagen y hechura de talla de Jesús Nazareno para los ejercicios de las madres y que los hermanos tengan los suyos en la dicha Iglesia de Santa Marina ….. pidiendo a su ilustrisima se sirviese aprobar la dicha fundacion y obra y dar su licencia para perfecionarla y para bendecir el oratorio hecho para los ejercicios de las madres y la dicha hechura de Jesús Nazareno que se ha de colocar en el altar de dicho oratorio”.

El mal estado de la Ermita y su vinculación a la Cofradía se hizo patente en 1747, cuando el Hermano Mayor, aquejado por los escasos ingresos de limosnas, solicitó al Obispo redimir un censo, cuyo beneficio iría destinado a las obras de reparación, sobretodo de la Capilla Mayor, la más afectada. Este hecho nos demuestra que, aunque el Hospital hacía uso del Sagrario y Altar por parte de los hermanos residentes, era la Cofradía de la Vera Cruz la que poseía la verdadera posesión de la Ermita, debiéndose hacer cargo de su conservación.

El Catastro de Ensenada nos describe los tres hospitales existentes en Baena en 1753. Un Hospital de San Juan, situado en el barrio del mismo nombre, dedicado a las unciones. Un Hospital de la Caridad, o de la Estrella, situado en este barrio, y que servía como hospicio para pobres transeúntes, donde tan sólo se les ofrecía la cama. Y el Hospital de Jesús Nazareno, ocupado por 1 Capellán, 8 hermanos que pedían limosnas y 27 hermanas que se encargaban de la curación y el aseo de los enfermos. Este último seguía dedicado íntegramente a la curación de enfermos pobres, cuya manutención salía de las rentas de sus posesiones y las limosnas que se recibían.

A pesar de la voluntad de los donantes en cuya acta fundacional de 1711 declaraban que ninguna de sus posesiones podía ser vendida, partida, dividida, trocada, ni sobre ella imponer censo, tributo o servidumbre, la desamortización le privó ilegal e injustamente de sus bienes, siendo el principio de su declive.

Por su parte, existían en Baena dieciocho Ermitas repartidas por todo el término municipal, algunas de ellas en ruina. La no constancia de la Ermita de Santa Marina es indicativa de que ésta había quedado adherida al Hospital desde su construcción.

A mitad del Siglo SVIII, el Obispo de Córdoba realizó una visita a Baena, en la cual pudo comprobar “in situ” el lamentable estado en el que se encontraba la Ermita de Santa Marina, corroborado por los propios alarifes públicos, que achacaban su pésima conservación a las grietas de los tejados; estos amenazaban su hundimiento con abundantes goteras, habiendo optado por trasladar el Sagrario tras la inundación del año anterior, a pesar de haber reparado el tejado de la Capilla Mayor.

Su conservación había sido descuidada desde hace años por la Cofradía de la Vera Cruz, sobre todo por falta de recursos. Tan sólo varios caballeros de la Villa habían estado costeando su mantenimiento, e incluso habían intentado en los últimos años organizar una fiesta de moros y cristianos, cuyo principal promotor había sido D. Bernardo Gutiérrez, Clérigo Capellán.

Por ello, y dado que la Ermita era utilizada también por los hermanos y hermanas, así como por los enfermos del Hospital adjunto, el Rector y Administrador del Hospital de Jesús Nazareno, Francisco Antonio Escudero, elevó el 8 de agosto de 1758 un memorial al Obispo de la Diócesis en el cual exponía la necesidad de llevar a cabo unas urgentes obras en algunas dependencias de la Ermita, además de la necesidad de contar el Hospital con un oratorio anexo, donde poder celebrar Misa.

El Obispo envió un Decreto el día 16 a los dirigentes de la Cofradía por el que les instaba a ejecutar las mencionadas obras, además de realizar la correspondiente acta de sesión.

Finalmente, la autoridad del Obispo se hizo patente en el Decreto que puso fin a la “autoridad” de la Cofradía de la Vera Cruz sobre su Ermita “mandamos que bajo de las reservas que en ella hacen, así desta referida Iglesia como de la Sacristía y el cuarto alto que tiene encima cuiden el Capellan y Hermanos de dcho. Hospital de la referida Igª…. como suia propia …”, “solicitando antes por dcho Capellan y Hermanos que con ellos otorgue los susodichos el correspondiente instrumento de cesión…”.

El hecho de contar con escasos cofrades y no existir rentas ni limosnas con los que costear las obras, obligaron a la Cofradía a tener que tomar una decisión no deseada por el bien del Templo, la cual fue ejecutada por los principales cargos de la misma: el Párroco Francisco Javier de Valenzuela, Hermano Mayor, el párroco Bernabé Gutiérrez de Terminón, Alférez, Francisco Marín y Mesa, Mayordomo, y Diego Serrano, Albacea. De esta manera la Cofradía se deshacía de una carga económica que no podía seguir manteniendo.

“… por esta cofradía se zedía toda la azción y derecho que tenía a dicha iglesia a el dicho Hospital, su Rector y Hermanos de él con el aditamento y reserba de aver de usar de ella para sus funziones como asimismo de la sacristía y el quarto alto que tiene enzima para sus Juntas y Cabildos y demás que necesitase esta cofradía como hasta de presente lo a ejecutado y con el cargo asimismo que los Hermanos y Hermanas de dicho Hospital an de cuidar del aseo y limpieza de la ropa de las Sagradas Ymágenes que esta cofradía tiene en dicha yglesia y Hospital como siempre se an hecho sin bariazión de cosa alguna…”.

Sin lugar a dudas, el hecho de que los principales cargos de la Cofradía eran ocupados por sacerdotes y la estrecha vinculación de la Cofradía con la Orden sirvieron para llegar a un acuerdo de cesión definitiva.

Aunque el Obispo reconoció el derecho de los hermanos del Hospital sobre todo el Templo, se llegó un acuerdo entre ambas Comunidades y la cesión se llevó a cabo con acierto y de forma meticulosa, con la reserva de poder celebrar en dicha Ermita todos los actos protocolarios que la Cofradía celebrara, el uso de la Sacristía y los cuartos que necesitasen encima del mismo para sus funciones y Cabildos, “zedemos todo el derecho y aczión, propiedad y señorío, título, voz y recurso que auíamos y teníamos a la dicha yglesia sin dejar en nosotros cosa alguna con los aditamentos espresados de aber de usar de ella su sachristía y quarto alto que tiene enzima y demás que necesitemos para nuestras funziones, juntas y cauildos como hasta de presente emos estado usando sin contradizión de persona alguna …”. Por su parte, el Hospital pasaría a hacerse cargo de costear las obras que el Templo requiriese.

Hay que recordar que estaba estipulado de antaño la obligación de los hermanos y hermanas del Hospital al aseo y limpieza de las ropas de las Imágenes que se veneraban en la Iglesia y en el propio Hospital durante todo el año, al igual que con los enfermos, “… el aseo, labado y limpieza de la ropa de las Sagradas Ymágenes que se hallan en la dicha yglesia y Hospital que son de esta cofradía…”.

Los hermanos que fueron los testigos de tal cesión y tomaron posesión y propiedad de la Ermita, con todas las obligaciones interpuestas, fueron: Francisco Antonio Escudero, Rector, Carlos de la Asunción, Presidente, Francisco de San José, tornero, Carlos de la Concepción, enfermero, y Juan de la Pasión, portero “… siendo asimismo de cargo de nos y de las Hermanas que ai y ubiese en él de cuidar de la ropa, labándola y aseándola, que tiene y pueden tener en adelante las Sagradas Ymágenes…”, confirmado debidamente por el propio Obispo en los anteriores Decretos.

La escritura de cesión se firmó en Baena, el 25 de octubre de 1758, corroborándolo como testigos los vecinos Francisco Bernardino Sánchez, José Bujalance y Antonio Carrasquilla, ante el escribano Luis Muñiz Espinosa.

La expulsión de las Ordenes religiosas en 1835, expuso al Hospital a su próxima desaparición. Debido a ello, el Ayuntamiento tuvo que asumir su mantenimiento mediante la formación de una Junta Patronato formada por el Alcalde, como Presidente, el Arcipreste de Baena y un miembro del Consistorio, al no existir patrono de sangre o familiar de los fundadores.

Finalmente, en 1874 se reorganizó el Hospital bajo la tutela de la Congregación de las Hijas de la Caridad. Cinco hermanas que se encargarían de la asistencia sanitaria, salvo “las Salas destinadas para el venéreo, por prohibírselo sus reglas”, no cuidando tampoco cuidarían por sí solas de las parturientas.

En 1906 una nueva necesidad surge por los barrios de la Almedina. La falta de asistencia de los niños de aquella barriada sirvieron de aliciente para que Sor Manuela Maceiras, a expensas de su generosidad, fundara una nueva escuela baenense de primaria, formada por un aula mixta de 250 niños y otra de niñas con 80 alumnas.

La falta de medios propicia que la atención dispensada por el Hospital vaya decayendo hasta que en 1977 el Hospital queda tan sólo como un Servicio de Maternidad con cargo a la Seguridad Social, colaborando las monjas hasta 1981, fecha en la que se dedicaron exclusivamente a la Enseñanza.

Desgraciadamente, desde la desamortización radica el problema que se ha ido heredando a lo largo de las décadas, como ocurriera en otros lugares de España. La no claridad del proceso trajo consigo que la Ermita no quedara como Templo de culto y propiedad de la Iglesia. Si bien la Cofradía seguiría manteniendo en la misma sus Actos de Culto, así como el uso de los salones superiores y Sacristía para sus Cabildos y guardar los enseres (su dueña por derecho), el Ayuntamiento no tendría en cuenta que ésta era propiedad de la Cofradía a la falta de una Orden que se encargara del Hospital y, por tanto, del Obispado.

No haber tenido en cuenta este hecho a la formación del Patronato ha traído consigo la situación actual en la que nos encontramos, incrementada por la pasividad de la Institución Eclesial, que no se ha preocupado de realizar un adecuado inventario de sus Templos, como ha ocurrido en Baena.

Lo justo e ideal sería que la Ermita de Santa Marina pasase a ser propiedad de la Cofradía de la Vera Cruz. Pero ello trae consigo una serie de responsabilidades y costes para los que las Cofradías de Baena no están preparadas, pues su mantenimiento y la apertura de la misma para las Misas, Bodas u otras celebraciones tendría que ser efectuada por sus cofrades, lo cual conlleva a un considerable esfuerzo, tanto económico, como humano.

Quizás, la mejor solución pasaría por ser una Iglesia adjunta a la de Santa María la Mayor, para seguir celebrando los diversos actos litúrgicos. Importante es, además, que quedaran las puertas de acceso a la Ermita cerradas permanentemente, evitando así males mayores al estar comunicadas con el antiguo Hospital y con la Escuela de la Milagrosa.

Sin embargo, a la Cofradía de la Vera Cruz le corresponde el derecho de usar la misma para sus Actos de Culto como desde antaño ha realizado, su Sacristía para guardar alhajas, vestimenta de Imágenes, u otros enseres cofradieros, así como uno y varios salones de arriba para sus Cabildos u otros actos.

El futuro de la Ermita de Santa Marina queda en manos de esta Cofradía, el Obispado y el Ayuntamiento de Baena, las tres instituciones implicadas en su mantenimiento en los más de cuatro siglos de su existencia.

Fuentes:

Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Protocolos de Baena:

· Protocolo de Luis Muñiz Espinosa, 1758. Legajo 498-P. folios 188-192.

· Tomás Antonio de Castilla. 1694. Leg. 333, folios: 18-v; 33-34.

· José Esteban de Arrabal. 1747. Leg. 407, f. 13-v.

· Catastro de Ensenada. 1753. Interrogatorio. Libro 370.

Archivo Histórico Municipal de Baena

· Contrata de fundación del Hospital por las Hermanas de la Caridad. 28 de enero de 1874. Leg. 503.

“Baena, testimonio de su Historia”. Rafael Ruíz Arjona, 1986.

· Escritura fundación del Hospital, 1711. Apéndice nº 2. Pg. 596.

· Ministerio de Sanidad y Consumo. Sección Obras Pías.

· Contrata de fundación del Hospital por las Hijas de la Caridad. Apéndice nº 7. Pg. 647.

“Historia de la Semana Santa de Baena durante los Siglos SVI al XX”. Juan Aranda Doncel, 1995. Pgs.: 59, 117, 173.


Antonio Mesa Priego

lunes, 24 de septiembre de 2007

Crismón de Baena (II)

EL CRISMON DE BAENA

Según cuenta Francisco Valverde y Perales ( escritor, militar e historiador nacido en Baena en 1848 en el seno de una familia humilde) en su obra “Historia de la Villa de Baena”, el Crismón de Baena fue descubierto por unos trabajadores en unos terrenos contiguos a la Villa de Iscar (entre Castro del Río y Baena) dentro de un antiguo sepulcro. Parece ser, según Valverde y Perales, que en el siglo XVII aún existía en ese lugar un pequeño poblado con el nombre de la Aldea; la Villa de Iscar fue poco a poco perdiendo su pasada grandeza.

El Crismón es una cruz de metal fundido que mide 34 centímetros de alta por 25 centímetros de anchura en los brazos de los cuales tiene pendientes el alfa y la omega, primera y última letras del alfabeto griego, anagrama del nombre de Jesucristo, principio y fin de todas las cosas. La parte inferior de la cruz forma la cabeza un áncora con su asa y su travesaño, teniendo al final de los brazos unos remates que asemejan las uñas de aquélla. El áncora era emblema muy usado en los sepulcros de los primitivos cristianos, como puede verse en la obra “La Roma Sotterranea Cristina, de G.B. de Rossi.

Su hallazgo es una evidencia arqueológica que demuestra el arraigo del cristianismo en la zona, constituyendo una de las mejores representaciones del monograma de Cristo (si se desmembra el Crismón se puede observar la grafía Xpto, abreviatura de Cristo a lo que unen las dos letras griegas referidas anteriormente que cuelgan del palo crucero).

La elegancia y tamaño de este Crismón hacen de él una joya notable y singularísima, que tiene además el mérito de ser española, sin que hayamos visto ninguna en su género que se le asemeje. Por su singularidad, es atribuido al arte visigodo por unos autores, y considerado por el que fue cronista de Baena Juan Antonio Bailén, como uno de los últimos eslabones de la cultura romanticista, otorgándole un indudable valor histórico por su representatividad litúrgica y mística.

Su antigüedad está comprendida en la colección de inscripciones cristinas de Hübner, entre los años 517 y 662 de nuestra era, y es de creer, que el sepulcro donde estaba, guardara las cenizas de algún presbítero o dignidad de la Iglesia, dada la importancia del signo que fue enterrado con él.

El Crismón de Baena, con el paso de los años se ha convertido en el símbolo de la Semana Santa y de la ciudad de Baena, después de que la Agrupación de Cofradías lo asumiera como elemento iconográfico que la representase. Hoy, el Crismón se ha transformado en pieza fundamental de la artesanía de los joyeros locales y al mismo tiempo en presente que se regala al visitante; sin duda, es el emblema más característico de la Hermandad del Cristo de la Humildad (Cebolletas), por ser la única Hermandad que cuelga de su cuello algo tan importante para los baenenses. En estos enlaces encontrará consideraciones simbólicas, catálogo y artículos sobre el Crismón.

http://celtiberia.net/articulo.asp?id=1821
http://www.arqweb.com/arkho/arkho1.asp

jueves, 7 de junio de 2007

Entrevista a nuestro Hermano Mayor, Pablo Lucena, en “Cancionero”

(Marzo 2005)


Aunque él modestamente no lo reconozca, Pablo Lucena es un cofrade ejemplar, fruto de ello es el trabajo realizado desde finales de la década de los 60 por sacar adelante la Cofradía del Jueves Santo, reforzándola con la puesta en marcha de una hermandad, junto a otros hermanos, la Hermandad del Cristo de la Humildad. Asegura que fueron muchos los años difíciles hasta llegar al momento actual, aunque él siempre se lo agradece a sus hermanos. Su dedicación ha sido a la imagen del Cristo, que él mismo adquirió y ahora ha restaurado. Pero si ha sido una persona clave en esta hermandad, también lo ha sido en la Cofradía de La Borriquita, del Domingo de Ramos, que se ha relanzado desde que adquirió en la década de los 80 la imagen y que goza cada año de mayor esplendor. Pero Pablo siente tanto la Semana Santa que también es hermano de Nuestro Padre Jesús Nazareno y judío, aunque el resto de deberes semanasanteros le impiden tocar el tambor.

¿Es usted un cofrade ejemplar?
No, soy un cofrade más. Yo estoy en esto porque me gusta y me sigue gustando.

¿Qué le motivó implicarse tanto en la Semana Santa?
Mi implicación se la debo a mi abuelo, que era un cofrade muy aferrado. Ël fundó la hermandad de San Juan del Viernes Santo por la noche, de la que mi padre fue cuadrillero, aunque yo a esta hermandad pertenecí sólo un tiempo. También me hice judío de la 1ª Cuadrilla de la Cola blanca a la que aún pertenezco. En el año 1968 un grupo de amigos decidimos realzar la procesión del Jueves Santo, que además salía por la mañana y sólo con las imágenes del Prendimiento y la Virgen y pusimos en marcha la hermandad del Cristo de la Humildad. Decidimos que yo me haría cargo de la imagen y ellos de la organización y todo lo demás. Así que compré la imagen y desde entonces me hago cargo de ella. He de decir que el primer año que salimos, en 1969, lo hicimos con todo prestado, los claveles de plástico......su nombre lo dice todo “Cristo de la Humildad”. Afortunadamente, poco a poco lo hemos conseguido todo y si la hermandad ha salido adelante ha sido por todos los hermanos cebolletas que han hecho todo lo posible para llegar a donde estamos. Ahora es una hermandad que va creciendo y que cuenta con mucha gente joven.

Pero también está metido de lleno en la Cofradía del Domingo de Ramos...
Sí. Al principio en esta Cofradía salía muy poca gente y estábamos cuatro hermanos. Luego se incrementó a doce y ahora está abierta a cualquier hermano. La imagen también la doné yo, la de la Borriquita, en el 1982.

Usted ostenta un cargo único en la Semana Santa de Baena como es el de Hermano Mayor de la Hermandad del Cristo de la Humildad, ¿cuándo y por qué surge este cargo?
En el Cabildo, cuando aún estábamos sólo 23 hermanos decidieron incluir ese cargo que tendría yo en los Estatutos y la Iglesia lo reconoció. Pero si algún día me dicen que no siga siéndolo, pues no seré.

También es judío, pero no ejerce como tal, ¿ha sido por convicción propia o porque sus cargos se lo impiden?
Soy judío, pero como pertenezco a tantas hermandades no puedo compatibilizar. Salgo el Domingo de Ramos, el Jueves Santo y como hermano de andas de Jesús Nazareno, además de mi negocio que también me lo impedía.

Usted que ha tenido que pasar momentos difíciles para sacar adelante una y otra cofradía, ¿cree que en la actualidad se ha alcanzado el cenit de la Semana Santa?
Aún quedan por hacer cosas. Tengo proyectos para ambas cofradías porque siempre hay que mejorar. Con respecto a la Semana Santa en general, hay que decir que ha mejorado muchísimo desde que empecé en los años 60, gracias al apoyo de todos y hay que seguir haciéndolo. Aunque somos de tambores, hay que decir que estamos sobre las imágenes.

¿Se han visto satisfechos con la restauración realizada?
Sí que estamos satisfechos porque el imaginero ha hecho un trabajo muy bueno. El Cristo estaba tan deteriorado porque lo cierto es que le ha llovido mucho, eso sí los cebolletas y eso es un orgullo para mí, nunca han abandonado a su Cristo por mucho que ha llovido.

Quizás sea usted la persona que desde fuera de la Semana Santa haya podido observar la evolución, por el tipo de establecimiento que tiene, en el que entran personas de todas las edades que aportan sus opiniones y por el lugar también clave en el recorrido semanasantero...(turistas).
Es cierto que cada vez son más los turistas y visitantes que vienen y creo que gracias a ellos la Semana Santa ha mejorado, porque las hermandades se preocupan de superarse y mejorarse.

El Hermano Mayor del Jueves Santo ha planteado la posibilidad de que se separen los cabildos que actualmente hacen conjuntamente con el Miércoles Santo, ¿apoya su propuesta?
Yo no estoy de acuerdo. Llevo 37 años en esta Cofradía y siempre han estado juntos y así llevan más de 116 años. Creo que ningún Cabildo va a tener público. No creo que sea una buena idea. Pero que los Hermanos Mayores hagan lo que crean conveniente.

Un deseo...
Continuar vivo para poder seguir asistiendo al Cristo de la Humildad y hacer lo que buenamente pueda.

miércoles, 6 de junio de 2007

Carta a Antonio Linares

Carta a Antonio Linares Blanco con motivo de la despedida como Cuadrillero

Antonio Linares Blanco

Con la sencillez de mis palabras hoy escritas para ti quiero rendirte mi mejor y esperanzador agradecimiento.

Han sido muchos los años de tu mejor vida los que has dedicado a nosotros.

Nos ofreces tu compañía, tus ganas de vivir junto a nosotros, tu profunda preocupación, que nos contagias, para responsabilizarnos juntos de tus acciones y para que toda gestión y pensamiento tuyo sea una realidad constante.

Así con este espíritu emprendedor, potencias y le das una gran vida cofradiera a nuestra Hermandad.

Te cupo el honor de ser un gran impulsador. Bajo tu feliz mandato recuperaste, poniendo todo tu cariño en ello, las convivencias de Hermandad, disfrutando con la alegría propia del acto, al aire libre en el campo, y degustando una comida original y campera.

Facultad de crear y producir nuevas sensaciones, el de dar vida a tu fértil pensamiento y a tus iniciativas.

Fuiste el emisor, y nosotros tus receptores, de todas tus inquietudes y tremendas ganas de hacer cosas con entidad propia. Consigues lo que tu mente propone, y así surgió el dotar a la Hermandad de Cuartel propio.

Son ciertos y muy manifiestos, los muchos frutos conseguidos por ti en nuestro entorno semana santero. Te defino como un trabajador incansable, generoso con tu Cuadrilla, que puso a su disposición todo lo que poseía.

Tienes el objetivo primordial que guía a los fundadores de la Hermandad, de buscar un mayor realce y esplendor.

Son muchos años de historia desde que comenzó con aquel grupo de 26 jóvenes, los cuales mostraban grandes inquietudes por seguir renovando y realzando la Hermandad entorno a nuestro Cristo de la Humildad, y bajo su cobijo y protección.

Con esa fe profunda a nuestro Cristo y que incluso en algunas ocasiones ni las fuertes lluvias han podido con nuestra fe e ilusión de sacar a nuestro Cristo a la calle y acompañarle en su paseo anual.

Esa fe e ilusión de esos momentos que siempre debe de estar viva en todos los “Cebolletas”.

Estoy seguro de que nunca olvidaremos esos buenos momentos de convivencia vividos en el pasado, y que seguiremos viviéndolos en el presente y en el futuro, dando ejemplo de verdadera Hermandad y unión entre todos los “Cebolletas” bajo la tutela y protección de nuestro santo el CRISTO DE LA HUMILDAD.

Y por último mi reconocimiento más sincero en nombre de todos los “Cebolletas” por tantos años de entrega y cariño dedicados a nuestra Hermandad.

¡Viva el Cristo de la Humildad!

El Hermano Mayor de la Hermandad del Santo Cristo de la Humildad

Baena, 30 de Abril de 2006

martes, 29 de mayo de 2007

Bautismo en la Humildad

Carta de un padre a su hijo con motivo de su ingreso en su Hermandad (creo que es muy bonita)

"JUEVES DE PASION, sentimiento reencontrado.

Luces y sombras que se derraman hacia el Paseo.
Incertidumbre ayer, firmeza hoy.
Tras el día de todos los oficios y horarios solapados
paso lento y sereno, apresando el tiempo en tu noche.
Sentimiento y trabajo familiar, es justo reconocerlo.
Humildad, cuanta humildad en tu rostro cansado...

El padre que hoy te escribe quiere abrirte este nuevo sendero cofrade
donde tus primeros y torpes pasos estarán guiados con dulzura y orgullo
por alguien que siente y ama esa humilde expresión, tu tío,
alguien para quien cada momento es motivo de arrimar el hombro
toca tiempo de apretar codo con codo, y ahí lo tienes, como el primero.

Después podrás disfrutar de todo lo que vas a conocer,
nuevos trajes, nuevos toques, nuevo modo de caminar.
Y aunque todo te parecerá nuevo, algún día comprenderás
que forma parte de una misma vivencia, tan sólo de una.
Ojalá sepas ser feliz, disfrutarlo todo, tener una sonrisa a mano.

Tal vez algún día te llames a ti mismo: cofrade.
seguro que querrás transmitir a quien te rodee
la misma ilusión con que hoy yo te presento.
Entonces habrá recorrido algún paso más en el teatro de tu vida,
en la parte más generosa de tu vida,
en esa faceta donde tus exámenes te los corriges tú mismo,
donde, de antemano te digo que serás muy feliz.

Así pues, sólo te queda esperar a tu primer miserere verde.
Ese día se grabarán escenas y sentimientos en tu alma,
en tu humilde alma de niño.
Enhorabuena, y date prisa que te esperan en Santa Marina"

Paco Tovar a su hijo con motivo de su ingreso en la Hermandad

lunes, 23 de abril de 2007

Vestimenta

VESTIMENTA

La vestimenta de esta hermandad se compone de:
a) Túnica de terciopelo verde b) Cordón de seda en la cintura de color amarillo oro (el nudo a la izquierda) c) Zapato negro y calcetín blanco d) Guantes blancos e) Capuchón blanco de raso con fotografía del Cristo de la Humildad f) Tambor ronco con aros amarillos y el resto de la superficie forrado de color verde g) Baquetas de color verde h) Crismón de Baena colgado al cuello por medio de un cordón de seda de color amarillo oro